El invierno azota el campo de emergencia de Kara Tepe en Lesbos

Neguak gogor astintzen du Kara Tepeko errefuxiatuen esparruan, Lesbosen. Zaporeak.

El invierno está siendo duro en el campo de refugiados de Lesbos. Y es que durante estos últimos meses hemos visto cómo a las primeras lluvias e inundaciones de octubre se les han ido sumando los fuertes vientos y la bajada de las temperaturas, haciendo que la situación de las 7.000 personas solicitantes de asilo que están durmiendo en tiendas situadas a orillas del mar sea cada vez más alarmante

En las imágenes que las residentes del campo toman con sus móviles podemos ver cómo el agua entra hasta adentro de sus tiendas cada vez que llueve, mojando incluso su ropa, y también cómo el campamento entero queda patas arriba cada vez que el viento pega con fuerza. El panorama es desolador, y lo que ya era insoportable de por sí se está volviendo aún peor con el frío del invierno.

Los continuos cortes en la corriente eléctrica hacen que sea imposible mantener el calor de las tiendas con calefactores, y la única opción que les queda a muchas para hacer frente al frío es hacer hogueras. Eso, claro está, aumenta el riesgo de que ocurran accidentes, como hemos visto en el caso de la tienda del campo que se ha quemado en enero. Por suerte no hubo que lamentar heridos, pero las dos familias que vivían ahí volvieron a perder todos sus bienes en las llamas.

Cómo no, estas condiciones de vida tan penosas están teniendo un impacto directo en la salud de las personas atrapadas en este campo de carácter supuestamente provisional, y están afectando a niños y adultos, tanto a nivel físico como a nivel mental. Según Médicos Sin Fronteras, las patologías mentales entre las residentes del campamento están creciendo de manera significativa, y esa tendencia está siendo aún mas grave entre las menores, que representan el 37% de su población.


Por otro lado, y como si con todo esto no fuera suficiente, el gobierno griego acaba de admitir que el suelo del campamento está contaminado con plomo, tras haber realizado un análisis del terreno por las presiones que recibía por parte de diversas organizaciones y periodistas.

De las doce muestras que tomaron en doce puntos del campamento, todas mostraron niveles de contaminación, y debido al riesgo que eso implica para la salud, 20 organizaciones que trabajan con personas refugiadas han dirigido una petición al Ministerio de Inmigración y Asilo para el desalojo inmediato del campo. Por desgracia, parece que la actitud del gobierno seguirá siendo la misma de hasta ahora también en esta ocasión, poniendo la vida de las solicitantes de asilo en un segundo nivel y jugando sin complejos con su salud, descartando por completo la opción de desmantelar el campamento.

Así pues, y como es habitual, no llegan buenas noticias del campo de refugiados de Lesbos. La gente sigue sufriendo, y denuncian la situación que se vive allí se vuelve cada vez más complicado por la presión que ejerce la policía. Las residentes explican que pueden tener problemas con la policía si las cogen haciendo fotos o grabando vídeos, y las trabajadoras de las ONGs y las periodistas tienen también prohibido tomar o difundir imágenes del interior.