Una crisis migratoria sin precedentes

Según ACNUR, 19.000 personas conviven en el campo de refugiados de Moria, en Lesbos, un lugar habilitado para recibir a solo 2.500, donde puede que haya más de 1.000 menores no acompañados.

El número de personas obligadas a abandonar sus hogares de manera forzada debido a las guerras y violaciones de derechos humanos y/o persecución, sigue creciendo cada día en el mundo, llegando ya a un máximo de 70 millones, de las que más de la mitad son mujeres. Tal y como señala ONU Mujeres[1] “las crisis humanitarias, independientemente de la causa que las origine, afectan a mujeres, hombres, niñas y niños de manera desigual. Concretamente, son mujeres y niñas las más vulnerables a sufrir los efectos negativos provocados por las crisis humanitarias. Por este motivo, un requisito indispensable para que las respuestas humanitarias sean efectivas es que consideren las características específicas de todos los segmentos poblacionales afectados, incluyendo a mujeres y niñas como agentes de fortalecimiento de la resiliencia ante riesgos de desastres y el cambio climático.” Intermón Oxfam[2] estima que “ha sufrido violencia sexual una de cada cinco mujeres refugiadas (el número real podría ser mayor)”.

Atrapados en países de transito

Ante estos movimientos de población, los países enriquecidos han implementado numerosas medidas políticas para el blindaje y externalización de las fronteras, exponiendo a las personas a condiciones de cada vez mayor riesgo para sus vidas. A pesar de que los flujos migratorios han disminuido, la crisis ha puesto de manifiesto las deficiencias del sistema de asilo europeo, que tiene como implicancia directa que las personas solicitantes de asilo queden atrapadas en los países de tránsito y origen, donde en muchos casos son perseguidas, corriendo graves riesgos sus vidas.

De acuerdo a datos del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), el año 2019 cerró con un total de 125.472 llegadas, de las cuales el 47% lo hizo a las islas griegas. En diciembre, el 79% de las llegadas a Lesbos fueron de personas afganas, el 7% de la República Árabe Siria y el otro 7% de la República Democrática del Congo. En lo que va de año 2020, 19.225 personas han llegado a Europa, de las cuales 9.486 personas han llegado a Grecia y  3.219 a Lesbos. 163 de ellas no lo lograron, murieron o desaparecieron en aguas del Mediterráneo.

Ante estos movimientos de población, los países enriquecidos han implementado numerosas medidas políticas para el blindaje y externalización de las fronteras, exponiendo a las personas a condiciones de cada vez mayor riesgo para sus vidas. A pesar de que los flujos migratorios han disminuido, la crisis ha puesto de manifiesto las deficiencias del sistema de asilo europeo, que tiene como implicancia directa que las personas solicitantes de asilo queden atrapadas en los países de tránsito y origen, donde en muchos casos son perseguidas, corriendo graves riesgos sus vidas.

De acuerdo a datos del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), el año 2019 cerró con un total de 125.472 llegadas, de las cuales el 47% lo hizo a las islas griegas. En diciembre, el 79% de las llegadas a Lesbos fueron de personas afganas, el 7% de la República Árabe Siria y el otro 7% de la República Democrática del Congo. En lo que va de año 2020, 19.225 personas han llegado a Europa, de las cuales 9.486 personas han llegado a Grecia y  3.219 a Lesbos. 163 de ellas no lo lograron, murieron o desaparecieron en aguas del Mediterráneo.

El año 2019 cerró con un total de 125.472 llegadas, de las cuales el 47% lo hizo a las islas griegas.

En total, desde el año 2014 a marzo de 2020, 19.303 personas han muerto o han desaparecido en el Mediterráneo. Pero estos riesgos no terminan al llegar a Europa. Durante el movimiento secundario irregular se han reportado muchos abusos, incluyendo devoluciones en la frontera.

Grecia es uno de los 3 países que mayor migración está recibiendo y, pese a que no existen datos oficiales aún, se estima que el Índice de Desarrollo Humano griego ha descendido al convertirse en país receptor de personas refugiadas (hoy día es de los más bajos de la Unión Europeo, situándose en el puesto 31). A modo de comparación, el Informe de Desarrollo Humano 2018 informa que países como Líbano (no directamente inmerso en ningún conflicto) ha sufrido una caída de 4 puestos desde el año 2012 como consecuencia de los efectos colaterales de la recepción más de un millón de personas refugiadas sirias. Asimismo, es muy complejo determinar el Índice de Desarrollo Humano de las personas refugiadas en la isla griega o en el propio campo de Moria ya que este índice solo se elabora de manera oficial en un contexto país, y no a nivel de conglomerados poblacionales.

El mayor campo de personas refugiadas de Europa

En este entramado de datos, una isla griega, Lesbos, destaca entre las demás por su cercanía a Turquía (10 kilómetros de trayecto marítimo). En el año 2015 a esta isla llegaron desde Turquía aproximadamente unas 500.000 personas, siendo que su población es de 85.000 habitantes. A ello se le suma que los procesos de solicitud de asilo tienen una demora aproximada de 2 años, de manera que los traslados al continente se han frenado, provocando un encierro obligado en la isla para miles de personas solicitantes de asilo.

En la actualidad, en Lesbos existen 3 campos de refugiados: Moria, KaraTepe y Pikpa. El ámbito de trabajo principal de Zaporeak se centra en personas con enfermedades crónicas y mujeres embarazadas hospitalizadas en el Campo de Moria, donde, de acuerdo a datos de ACNUR, 19.000 personas conviven en un lugar habilitado para recibir a 2.500 personas y datos conservadores estiman que en el Campo hay más de 1.000 menores no acompañados.

[1] https://lac.unwomen.org/es/digiteca/publicaciones/2017/11/onu-mujeres-ante-los-contextos-de-crisis-y-emergencias

[2] https://blog.oxfamintermon.org/crisis-humanitaria-trabajemos-juntos-para-mitigarla/#Efectos_de_las_crisis_sobre_las_ninas_y_mujeres