Voluntariado y emociones

Siempre decimos que el voluntariado que va de Donosti a Lesbos es uno de los motores de nuestro proyecto. Van para ayudarnos a preparar comida digna a las personas que están dentro de la cárcel llamada Kara Tepe más conocida como el campo de refugiados de Lesbos. aprender y sensibilizarse de distintas realidades. Pero sobre todo para crear lazos y redes de solidaridad con otras personas y seguir demostrando así que la sociedad no se queda calla da ante las injusticias y las barbaridades que se cometen en las fronteras que nos imponen los mandatarios de occidente.

Muestra de ello son algunas de  las reflexiones que nos escriben las voluntarias desde allí y el cambio de perspectiva cuando vuelven a su realidad en Euskadi.

“Empiezo a ver las cosas con otra perspectiva desde que volví de Lesbos. A pesar de las fotos que vemos en la televisión y en las redes sociales (que son insuficientes) se nos olvida muchas veces que detrás de esas cifras y números que nos dan hay personas, familias y vidas. Personas llenas de vivencias de sufrimiento, familias que han sido separadas o que han sido creadas ahí mismo. Vidas a las que se les niega el derecho a vivir libres y dignamente”

“Llevo ya unos días x aquí y puedo decir que fue un acierto hacer aquella llamada en enero para venir a Lesvos con Zaporeak

Me toca conducir todos los días para dirigirnos a la cocina, ese islote dentro de esta isla en el que no paramos de currar: picar verduras, pelar y picar cebollas a lo nadadora olímpica, hacer el pan, ordenar y hacer cajas y bolsas en el almacén, limpiar filtros de cañerias, quitar ramas y hojas a las naranjas, contar y preparar las raciones de  fruta, emplatar las casi mil raciones cuál cadena de producción, cortar 200kilos de pechugas de pollo,  limpiar cada utensilio y cada rincón, incluídas cazuelas en las que literalmente podría meterme…

Horas de trabajo acompañado de sonrisas, idiomas mal hablados, intentos de comunicarnos, kilos de paciencia, bromas que nos hacen reír a cada rato y muuchaaa música: si estamos fregando con Hadi, nos deleita con su música farshi, si hacemos el pan con Muhamed, predominan el inglés y el griego y si emplatamos con Yakub un poco de todo…

Y entre tanta actividad llega nuestro breakfast, preparado por Yamal. Delicious!! 😋

Y esa gran corriente de energía positiva hace posible salir al reparto con la furgoneta y las pilas cargadas

Son esas horas fuera del islote, las me que hacen recordar por qué estamos aquí, o el momento en que te despides de Reza o de Yamal en la puerta del campamento, o cuando te cuentan que en el supermercado hace un tiempo hacían filas según el color de la piel, o que a Herve i no le quisieron cortar el pelo porque ellos no cortaban el pelo a los negros… ¿No os recuerda a algo contra lo que lucharon Martín Luther King o Nelson Mandela entre otros?”

“Empiezo a ver las cosas con otra perspectiva desde que volví de Lesbos. A pesar de las fotos que vemos en la televisión y en las redes sociales (que son insuficientes) se nos olvida muchas veces que detrás de esas cifras y números que nos dan hay personas, familias y vidas. Personas llenas de vivencias de sufrimiento, familias que han sido separadas o que han sido creadas ahí mismo. Vidas a las que se les niega el derecho a vivir libres y dignamente”