“Tokian bertan lan egiten duten erakundeen lanak ez du beste hitzik, ikaragarria”

Onditz Vareak, Zaporeakeko boluntarioak idatzi honen bitartez, parez pare topatu duen errealitateak sortu dizkion gogoetak eta emozioak zeintzuk izan diren azaltzen digu. Alegia, Greziako Lesbos uhartean dauden milaka pertsona errefuxiaturen egoerak eragin dion gogoeta, hain zuzen ere.

Las aguas cristalinas del mar Egeo que rodean a la isla de Lesvos son idílicas para muchos, pero terminan siendo una trampa mortal para otros tantos. Tenemos registros, imágenes, nombres, descripciones, etc. de las personas que han llegado a pisar tierra griega y europea, pero desconocemos la cantidad de gente no lo han logrado y ha muerto ahogada, a causa de hipotermias o, simplemente, no han conseguido superar el viaje. Sorprende llegar y ver que sean tan pocos los kilómetros que separan Lesvos de las costas de Asia Menor y, que aún así, con la complicidad del gobierno turco y los estados europeos, este mar haya tenido que arrancarnos tantas vidas.


En todo momento hablamos de personas que, por diversas necesidades, han tenido que dejar sus países de origen detrás y embarcarse en busca de una mejor vida o un futuro más decente para terminar siendo internados en campos precarios e inhumanos. La sobrepoblación del antiguo campo de Moria ya dejaba patente la ineficiencia de las políticas europeas y, quedó remarcado con el incendio y la consiguiente incapacidad de respuesta que se mostró. Dada la experiencia parecía inconcebible la reproducción de este
modelo, pero ahí se erigen y podemos observar los campos de Kara Tepe I y II rodeados de alambre espino, con precarias instalaciones de hábitat y sanitarias. Durante el mes de febrero hemos vivido inundaciones, potentes rachas de viento que han puesto en apuro a más de una tienda o de pequeños incendios que no hacen más que subrayar la necesidad de poner fin a este modelo.


La labor de las organizaciones presentes no se puede describir de otra forma más que de impresionante porque son las que luchan diariamente por humanizar esta lucha muchas veces resumida a números o porcentajes. Zaporeak se ha centrado en otorgar raciones equilibradas y nutritivas y, como tal, no hay día en el que sus fuegos no preparen kilos de lentejas, garbanzos o pasta que sirven para alimentar a, aproximadamente, dos
mil personas. Hablamos de solidaridad, esfuerzos y de un trabajo extraordinario cubierto, en su mayoría, por voluntarios de distintos países lo que da lugar a una cocina diversa, plural y muy rica. Un espacio de cobijo para algunos y un lugar de encuentro para otros.